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Sin palabras

Sales a las cinco de la mañana de casa, se ha pasado la noche lloviendo pero, aunque todavía está oscuro, ya no llueve y tus zapatillas no se calan, cosa que habías estado temiendo durante la tormenta. Llevas la mochila con la mínima ropa posible para que te quepan la mosquitera, el saco de dormir, el spray antimosquitos y todas las medicinas y comida que has preparado en plan “kit de supervivencia”.

Coges el Bajaj con Cristina hasta la estación de autobuses, ella también ha intentado meter lo justo en la mochila y las dos estáis ojerosas por igual. A lo mejor tenéis suerte y en el autobús conseguís echar una cabezada…

En la estación os esperan los chicos de la universidad, uno de ellos tiene más experiencia en la zona a la que vais, así que toma las riendas del grupo y os acaba guiando a un minibús en el que las piernas te caben difícilmente y en el que, en cuanto salís de Bahir Dar y se pone a llover, entra agua por las ventanas.

El viaje es normal, o tú ya lo ves como normal, porque a lo mejor hace algo más de un año no te lo hubiera parecido. Parar cada cinco minutos a recoger a alguien, comprar maíz, hacer pis…una excusa diferente cada vez, pero el trayecto de 350km (asfaltados) se transforma en casi ocho horas dentro del minibús. Menos mal que tienes compañía y que el conductor no ha puesto la música durante las primeras cinco horas.

Llegáis a Woldia, última ciudad de la región de Amhara, lindando con Afar, capital de North Wollo, famoso por la hambruna de 1984, año en que naciste. Allí os quedáis en un hotel en el que os cobran el doble por ser blancas y que no tiene agua corriente y al que te alegrarás de volver tres días después.

La mañana siguiente empieza con otro minibús, esta vez os sientan en el asiento de delante, así que tenéis la oportunidad de ver el paisaje lleno de maizales y camellos (os acercáis a zona desértica). Además esa posición te da la oportunidad de ver que el conductor pone ese trasto viejo a 140km/h y pensar que si hay un accidente, Cristina y tú tenéis muy pocas posibilidades de sobrevivir (te pones muy positiva en ocasiones).

Llegáis a un pueblo intermedio (Hara) en el que empieza la vida lenta (si es que no te parecía lo suficientemente lenta y contemplativa en el resto de Etiopía). Casi tres horas de espera en un taburete de un bar instalado en una casa de adobe, subís a otro minibús, el que os llevará a Chifra, vuestro destino. Te pones a contar porque hay demasiada gente ahí dentro: 23. Y recuentas: sí, 23 en un minibús para 12. Como verdaderas sardinas.

Os dejan en el lugar, ya habéis llegado y lo primero que sientes es un calor asfixiante, no en vano has ido a la región más calurosa del planeta. A pocos kilómetros se encuentra la depresión del Danakil, una zona que se encuentra a 125 metros por debajo del nivel del mar y en la que hay volcanes activos, salinas y algunos turistas, y donde a ti te gustaría ir. Después miras a tu alrededor, no hay nada, es una llanura vacía, con rocas y algunos arbustos. A tu derecha una caseta de metal, pides por lo que sea que no te toque dormir ahí. Pero hacia allí camináis, al fondo de una explanada hay una construcción alargada de adobe. Vuestro hotel.

Tu habitación está llena de nidos de avispas, pero al menos hay mosquitera, ya que la tuya te la perdieron al bajar tu mochila del primer minibús. Ahora cualquier hostal que has pisado en tu vida te parece un hotel de cinco estrellas, pero no dudas que llevarás bien lo de dormir ahí, porque, si algo está pasando contigo en Etiopía, es que estás superando fobias.

La tarde pasa lenta, el calor aplasta y es imposible hacer nada más que estar. Jugáis a las cartas un rato y tus compañeros deciden comprar una oveja que se transformará en vuestra cena. Tú dices que no cenarás, pero luego la pena por la oveja muerta y por haber visto como la arrastraban detrás de un arbusto para sacrificarla se te pasa y comerás oveja (a la que habías puesto de nombre Ena, “fin” en Amhárico).

La visita a la ducha se hace obligatoria, os señalan unas casetas en el otro lado del descampado y vais a verlas. Cristina mira hacia arriba y no encuentra la alcachofa, tú miras hacia abajo y ves la tetera que sirve para lavarse.

El acceso al agua es un problema en esta región. Tienen sequía cada año y su ganado se muere por falta de pasto, de agua superficial para beber y por enfermedades que también son trasmisibles a los humanos. Anthrax, lo conoces por los supuestos ataques terroristas, pero desconoces qué es esa enfermedad exactamente.

Habías leído sobre las comunidades pastoralistas del este de Etiopía, pero nunca te pudiste imaginar un entorno tan duro. El clima no permite que se puedan realizar las actividades cotidianas con normalidad, pero aun así la las personas llevan a sus ovejas y camellos a pastar, caminan kilómetros para cargar agua y leña, cocinan, cuidan a los niños… y tú no puedes mantenerte despejada durante el día y caes dormida, casi desmayada por la noche.

A la mañana siguiente os llevan a otro lugar para dormir, este es un poco más limpio, tiene letrina y ducha (aunque no te dan muy buena impresión) y el resto de organizadores de la capacitación (que es lo que has venido a ver) duermen ahí, así que os llevarán en coche y os ahorraréis empezar el día sudando de camino a la sala donde son los talleres.

La idea de los talleres es interesante, se trata de que los representantes locales prioricen el mayor riesgo que viven sus comunidades y las capacidades que existen para prepararse y no verse tan afectados cuando ocurra. Tras las sesiones cerradas se hacen dos sesiones con la comunidad, se elige una actividad prioritaria y el grupo que organiza estas capacitaciones (ACCRA: Africa Climate Change Resilience Aliance) la financia.

Lo malo es que no entiendes nada porque es en Amhárico, por supuesto que es interesante ver cómo se hacen las dinámicas pero no entiendes los contenidos, por eso Cristina y tú decidís volveros dos días después.

Los días se os hacen muy largos. El descanso de la hora de comer lo hacen larguísimo porque los asistentes son musulmanes, están en Ramadán y con el calor necesitan descansar más de lo normal. Todo es lento, siempre hace calor, día y noche. Te preguntas cómo debe ser vivir siempre así. No paras de mirar a la poca gente que encuentras por la calle. Te producen curiosidad. Con las subidas de las temperaturas a nivel global estas van a ser las poblaciones más vulnerables a la sequía. Cada vez tendrán que buscar el agua más lejos.

Un representante de la asociación de pastoralistas de Afar te dice que ésta la zona más dura de África. Tú deduces que, por tanto, debe serlo también del mundo. Porque África es dura, lo has leído y lo estás viendo con tus ojos.

Salir de Chifra no se os hace fácil, quizás debías experimentar más lo que significa vivir allí. A las 6:30 subís a un minibús del que bajáis a las 10:30 sin que se haya movido de donde estaba. Si no se llenan los autobuses no salen, eso ya lo sabes, pero no imaginabas que pudiera llegar a tardar tanto ni que esa norma fuera tan rígida que se tuviera que cumplir también en el medio del desierto, donde no hay tantos pasajeros dispuestos a pagar medio sueldo para ir 80km más allá.

Pero salís doce horas después, y os llevan en coche. Volvéis a Woldia, os laváis con agua de un cubo, cenáis arroz blanco con huevo. Al día siguiente llegáis a Bahir Dar.

Para ti ya ha pasado, pero mientras lees esto muchas personas están viviendo en ese ambiente asfixiante y vacío de oportunidades (si se me permite la licencia de inventarme una frase hecha). Lo único que quieren es mantener su medio tradicional de vida y las dificultades climáticas se lo impiden, al igual que la falta de inversiones en su zona. Algo habrá que hacer. Aunque sea seguir aprendiendo a cómo poner solución a esa clase de problemas.

 

Alucinaciones y la construcción de un búnker

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Se nos han acabado casi todas las películas y las series que nos trajimos: Los Soprano, Entourage, Nurse Jackie, Roma Criminal… Así que nos hemos lanzado a ver, por enésima vez, todas las temporadas de Friends.

Vamos por la temporada 4, en la que las chicas pierden su apartamento en la “ronda relámpago” y Ross se enamora de una inglesa. Ross y Rachel están hechos el uno para el otro y nos hacen sufrir con sus idas y venidas. Phoebe está embarazadísima y deja el vegetarianismo de lado.

-          No puede ser, no puede ser, no puede ser.

-          Vale, Marco, ya sé que todo esto es muy duro, que las parejas que se quieren deberían estar juntas y las vacas muertas dan penita, pero no te pongas así. No son personas de verdad.

-          No, no…

-          ¿Qué?

-          Esto es ya lo último. Mierda, mierda.

-          ¿Qué me he perdido? (estamos viendo los capítulos en versión original sin subtítulos).

-          ¡Una rata!

-          ¿Dónde?

-          ¡En el rincón, en el rincón!

Entonces Marco se mete en la habitación (su fobia no le permite hacer de machomán en esta ocasión) y Ana (que en ningún momento vio la rata) se va a buscarla, mocho en mano.

Los pensamientos que le rondan por la cabeza son:

“Como me la encuentre me da algo”

“¿Y no he visto nada? Raro…”

“No está, no, no está”

Y 20 minutos de búsqueda después, Marco se encuentra oculto bajo la mosquitera de la cama (a prueba de ratas, como es bien sabido). Ana vuelve sin trofeo de su cacería, pero con una idea genial:

-          ¡Construyamos un búnker!

-          No, alquilemos una casa nueva.

-          ¡Ni hablar! Vamos a hacer un búnker que va a ser la envidia del Kebele 13 (nuestro barrio).

Y una noche de pesadillas (roedoras) después, Marco se va al Leroy Merlin y compra unas maderas que, pegadas con silicona a los marcos de las puertas, tapan los huecos entre éstas y el suelo y hacen del hogar de nuevo un lugar seguro. A no ser…

 

…que la rata esté dentro y con esta megaestructura no le permitamos salir…

 

Por cierto, Ross le pide a Emily (la inglesa) que se case con él, pero en el altar dice el nombre de Rachel. Siempre será Rachel.

 

Ban Ki-moon y un señor con los dedos podridos

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Hoy es el gran día, el Felege Hiwot, Hospital Regional de Amhara, se ha engalanado. Nuevo cartel para el directorio, pancarta amarilla de bienvenida, la policía en la puerta. Las batas más blancas que nunca y los nervios de punta. Viene el secretario general de las Naciones Unidas y no es para menos. Quizás de esta visita salgan nuevas financiaciones que ayuden a mantener el hospital público más importante de la zona y pueda entonces sobrevivir a las clínicas privadas que nacen como setas y se llevan al personal más capacitado. Mejores sueldos y mejores condiciones, no se les puede culpar de dejar de lado la sanidad pública, pero, entre tanto, cientos de pobres cruzan la cuerda que hace de puerta entre la calle y el jardín del hospital. Y siguen necesitando atención sanitaria.

El suelo de Amhara es volcánico y la gente no usa zapatos. En muchas ocasiones esto acaba resultando en una enfermedad crónica que afecta al sistema linfático y que “pudre” las extremidades inferiores de los que la sufren, empezando por los pies.

Debajo de un árbol está sentado esta mañana en la que Ban Ki-moon visita Bahir Dar el señor de los dedos podridos. Pero no está solo, las moscas le acompañan, la piel humana debe ser sabrosa, sobre todo si supura. También le podemos llamar el hombre sin familia. O el hombre sin tierra (el mismo Estado que se la cedió se la ha retirado).

De una forma que no conviene contar, el señor de los dedos podridos, sin tierra y sin familia ha acabado llegando al hospital Felege Hiwot. Él no lo sabe, pero a pocos metros de donde se encuentra puede que esté un señor como él, rodeado de escoltas y con poder para mejorar la vida de muchos.

Los médicos del Felege Hiwot van a enviar al señor a Addis Abeba, allí es el único sitio donde tratarán su enfermedad. Una ONG se encargará de los gastos. Se reunirá con la presidencia para arreglar el tema de la tierra. Dejará de tener los dedos podridos. Si todo va bien.

Ban Ki-moon verá el Hospital Regional de Amhara y decidirá que es extremadamente necesario apoyar la sanidad pública en Etiopía, por gente como el señor de los dedos podridos que llega allí cada día. Pero esto será en otra ocasión, si todo va bien, porque hoy no ha venido el secretario general de las Naciones Unidas, están descolgando la pancarta de bienvenida y la vida vuelve a la normalidad en el Hospital. Sin dinero. Sin personal. Sin medios.

Ovejas en Bajaj (o la pascua etíope)

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No es fácil contar historias nuevas cuando ya casi nada nos sorprende. Y es que, sin darnos cuenta, nos hemos pasado ya siete meses en Etiopía (y si sumamos los dos de exploración de Ana, nueve meses en total). Y parece que esta entrada va a ir de ovejas que viajan en el transporte público local (el bajaj o motocarro), pero no, no va de eso. En este post sólo vamos a mostrar unas imágenes que ya son rutina para nosotros, pero que pueden seguir siendo curiosas para el que está lejos y que queremos compartir.

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¿Y por qué se llama entonces Ovejas en Bajaj este post? Pues en honor a todas las ovejas muertas el domingo de pascua tras dos meses de no comer animales por la cuaresma. Las ovejas que viajaron atadas a techos de furgonetas, caminaron kilómetros, fueron colgadas a palos, y, cómo no, viajaron en bajaj a alimentar millones de estómagos deseosos de proteína animal (incluidos los nuestros).

Violencia

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El mundo islámico se ha alzado, las calles del norte de África son un hervidero de furia y protesta, y para no ser menos, el norte de Etiopía también ha registrado signos de violencia.

Tras un exhaustivo trabajo de investigación, y haciendo uso de influyentes contactos, hemos tenido acceso al informe  policial de las últimas 48 horas en la ciudad de Bahir Dar, Etiopía. Dado su intenso contenido agresivo, nos vemos en la obligación de advertirles que su lectura puede herir sensibilidades; no obstante, consideramos de enorme importancia su publicación, así que se lo presentamos a continuación, sin censura:

BAHIR DAR POLICE OFFICE

INCIDENT REPORT 28-29 March, 2011

28 Marzo, 2011:

Hora: 20.30pm.

Lugar: Take Away Pizza Restaurant, Kelele 13, Bahir Dar.

Hechos:

Grupo de siete jóvenes, con edades comprendidas entre 19 y 33 años, razas caucásica y asiática, aguardan a sus pizzas y beben zumo en la terraza del establecimiento “Take away pizza restaurant”, distrito 13, Bahir Dar. Con ciertos signos de embriaguez, un sujeto de raza negra, aún no identificado (A.N.I.), con edad comprendida entre 40 y 50 años, y alrededor de 1,90 metros de altura, irrumpe en el local al grito de:  “¡¡Salam, salam!!”. Uno de los camareros del establecimiento, identificado como Tesfahun Getachew (T.G.), raza negra, entre 20 y 25 años de edad, y alrededor de 1,65 metros de altura, acude en su encuentro para obligarle a abandonar el lugar. A.N.I. responde con una bofetada de grado 9, empleando fuerza hombro-mano, ante la atónita mirada de los presentes. En su intento de devolver el golpe, ambos sujetos se enzarzan en una ardua pelea, pero la oportuna intervención de tres de los testigos, Philip Josh Tvnanzetry (P.J.T.), Israel Juan Gestoso Morote (I.J.G.M.) y Marco José Rangil Escribano (M.J.R.E.), evita males mayores. Únicamente lamentar la pérdida de tres botones de la camisa de P.J.T., y gran revuelo en los alrededores del local, que rápidamente se llenó de viandantes.

Tras unos 30 minutos de persistencia, el agresor, A.N.I., acaba por entrar en razón y abandona la zona tras disculparse con los clientes del establecimiento.

Declaraciones de los testigos:

Maiko Hashimoto (M.H): “¡Guau, cómo ha sonado!”

Israel Juan Gestoso (I.J.G): “¡Pobrecito, menudo galleto!”

Ana Cortés Troncoso (A.C.T.) “Pues se la ha llevao paaa casa…”

 

29 Marzo, 2011:

Hora:  13.30pm.

Lugar: Guion Pharmacy Street con Hospital Road, Kebele 13, Etiopía.

Hechos:

Ana Cortés Troncoso (A.C.T.), vecina del distrito 13 de Bahir Dar, raza caucásica, 26 años de edad y alrededor de 1,75 metros de altura, camina de vuelta a casa tras una agotadora jornada laboral. Portando su reproductor MP3 para hacer caso omiso a los continuos comentarios de los viandantes, no es consciente de que un sujeto aún no identificado (A.N.I.), raza negra, entre 25 y 30 años de edad, alrededor de 1,70 metros de altura y con los ojos fuera de sus órbitas debido a la más que probable ingesta de sustancias psicotrópicas, se le acerca sigilosamente. Unos diez segundos después, A.C.T. siente cómo una mano le agarra fuertemente del brazo derecho. Ante el susto y la sorpresa propios del suceso, A.C.T. echa a correr soltando improperios en castellano hasta alcanzar la puerta de su residencia, en la que su compañero sentimental, Marco José Rangil Escribano (M.J.R.E.), prepara unas lentejas con arroz. Tras contarle a éste lo ocurrido, y en un arrojo de valentía y rabia, M.J.R.E. acude al encuentro de A.N.I.. Tras una dura reprimenda y sin llegar a las manos, el acosador rehuye mascullando entre dientes frases en amhárico no demasiado cordiales.

Declaración de los testigos:

Ninguno de los testigos visuales se ha presentado en las dependencias policiales.

 

29 Marzo, 2011:

Hora:  18.15pm.

Lugar:  Big Tree Street con American Village, Kebele 13, Bahir Dar.

Hechos:

Tres individuos de raza caucásica, entre 26 y 33 años de edad, identificados como Ana Cortés Troncoso (A.C.T.), Israel Juan Gestoso Morote (I.J.G.M.) y Marco José Rangil Escribano (M.J.R.E.), dan un paseo por el barrio a su burro, identificado como Pancho (P.). Haciendo uso de un cepillo para el pelo, A.C.T. se dirige a acariciar a P. en un intento de ganar su amistad. Descuidando el hecho de que P. se encuentra disfrutando de su actividad preferida y más habitual, comer, A.C.T. ataca al animal por el flaco trasero-izquierdo. Pancho, en un acto reflejo que muchos tildarían de vandálico, propina dos coces de magnitud 7 a la sujeta en cuestión, dejándole dolorida la cara externa del muslo derecho.  A día de hoy A.C.T. sufre dos moratones de grado 5 en la zona agregida, y un profundo dolor moral por la reacción de su querida mascota.

Declaraciones de los testigos:

Israel Juan Gestoso Morote: “¡Ay, mi niño, que le ha dado una patadita a la tía Ana!”

Marco José Rangil Escribano: “Si es que no hay que tocar a los animales…”

Investigación abierta:

Tras casi 24 horas desde el suceso, el paradero del agresor, P., todavía no ha sido descubierto. No obstante, el departamento de policía se ha hecho con dos fotografías del  sujeto:

Cualquier tipo de información al respecto del animal puede ser de gran utilidad. Por favor, contáctennos en el número: +25 911. Gracias por su colaboración.

The Bahir Dar Times

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Internacional

España es una fiesta

El pasado sábado, día 19 de Marzo, se celebraron las entrañables fiestas de San José y el día del Padre. A su vez, en la ciudad española de Valencia, se quemaron los monumentos que recuerdan a sus habitantes la estupidez de sus gobernantes así como la crisis en la que está sumido el país.
Por su parte, Ana Cortés (y algunas fuentes aseguran que también Marco José Rangil) olvidó felicitar a sus progenitores, pero se siente tranquila porque sabe que ellos le perdonarán el desliz.

El terremoto no quita el sueño

Maiko Hashimoto, vecina del municipio de Bahir Dar y nacida en el distrito de Hinjuku en Tokio, Japón, preocupada por la desaparición de sus padres durante 14 horas tras el terremoto que asoló el norte del país, consigue localizarles a las 4 de la madrugada. Su madre, la señora Hashimoto, tras medio minuto de conversación, termina con esta frase las horas de sufrimiento de su hija:

“Sí, estamos bien, pero déjanos dormir”

Nacional

Cinco faranyis acuden al mercado semanal de animales y se hacen con un burro por el módico precio de 650Birr (30€). La idea surgió un día cenando, en principio sería un regalo para el cumpleaños de un coreano vecino de Bahir Dar, pero después de comprar el animal y llevarlo durante hora y media por las calles de la ciudad parece que se quedará en casa del doctor Israel, microbiólogo en el Hospital Felege Hiwot. ¡Quién mejor para cuidarle que un médico!
El burro se llama Pancho, en honor a los perros propiedad de la familia Cortés Carbonell. Pace tranquilamente en el jardín del estimadísimo doctor y es feliz por haber sido librado de la tiranía de su antiguo amo. Marco José Rangil se va acercando poco a poco más a él y algún día lo tocará, mientras tanto Maiko Hashimoto ha recibido la primera coz y Josh e Israel se disputan el puesto de padre querido.

“Pancho”

 

Deportes

Los torneos del Risk se siguen celebrando periodicamente en la casa C-147 del Kebele 13 (La casa de Ana y Marco José).

El Monopoly sigue aburriendo al personal desde 1960.

Las peleas por “en mi casa se juega así” están a la orden del día.

 

Efemérides

Tal día como hoy hace 25 años Valencia estaba de resaca de fallas.

Hoy cumple años: Pancho (2 años, dos días de libertad),  Matusalén y unos cuantos nacidos el 21 de marzo.

Hoy no, mañana, es el día internacional del agua.

Hoy no, pasado mañana, es el cumpleaños de Inhoi (el coreano que se quedó sin burro).

 

Humor

-Oye, ¿tú a tu mujer le das por el otro agujero?
-¡No jodas! ¿y si se queda preñada?

Para los que se perdieron algo…

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… o para los que quieran recordar viejos tiempos…

 

www.etiopiando.blogspot.com

De mudanza

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Nos hemos pasado a wordpress para poder participar en nuestro propio blog, ya que desde Etiopía no se puede entrar en los blogspot.com.

Como en todas las mudanzas esto tardará un ratito en tener forma, pero es nuestro nuevo lugar…

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